Nota: Este articulo salio publicado el 28 de noviembre.
En la primera parte de este escrito, hablé sobre cómo afectaba el discurso dicotómico de “deporte o muerte”[1] a aquellos[2] que nunca llegaban a ser deportistas profesionales. Sin embargo, este discurso es igualmente pernicioso para los jugadores que sí logran entrar al mundo del deporte profesional.
Si en nuestras sociedades se vive darwinismo social constante, el deporte profesional, que en el fondo no es otra cosa más que un negocio, es una de las áreas en la que más se enfatiza el dictum “sólo el más apto sobrevive”. Esto implica que aquellos jóvenes que entran a ese grupo selecto tienen que limitar toda su atención a una sola cosa: el juego. Los estudios y la educación integral no son la prioridad; no pueden serlo. Para ellos, los estudios son una carga adicional que se interpone en el medio de sus prácticas y entrenamientos
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